No es que esté enfadada, no, ni que me sienta engañada, no, es que tengo un cabreo monumental. Aún me parece increíble que, después de pagar por un juego en la Apple Store, me encuentre con que a mitad de mismo ya no puedo seguir jugando. Pues esto es lo que me ha sucedido con Strange Cases: Los secretos de Grey Mist Lake.
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